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"Teatro mágico. La entrada cuesta la razón."


Así, de la noche a la mañana, en la calle Sta.Josefa, número1312, me encontré propietaria de un inmenso espacio, quizás el local de una antigua fábrica, que por encontrarse en el extremo de un túnel largo, más menos de 100 metros, se encontraba aislado de los vecinos. Allí, libremente, se podía hacer todo el ruido que se quisiera. Pensé que la finalidad suprema del artista era convertirse en creador de fiestas. Si la vida cotidiana parecía un infierno, si todo se resumía en dos palabras, "permanente impertinencia", si el futuro que nos prometían es el triunfo de los verdugos, si Dios se había convertido en un billete de euro, había que acatar lo de decía Eclesiastés: "No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba y que su alma se alegre". Las "Fiestas del Laboratorio", una por semana, se hicieron muy conocidas. Venía gente de todas las clases sociales. En la puerta estaba escrita la frase del lobo estepario, de Hesse: "Teatro mágico, la entrada cuesta la razón.". Al lado de ella, un ex mendigo, el Mente de Ceniza, que acostumbraba a vivir en el túnel y a quien yo le había dado el cargo de asistente, le pasaba un vaso lleno de vodka, un cuarto de litro, a cada invitado. Si no lo bebía de "hidalgo", no podía entrar. Si aceptaba ese gran trago, que lo emborracha de inmediato  el Mente de Ceniza tenía la misión de admitirlo dándole una cariñosa patada en el culo, fuera hombre o mujer, joven o viejo, obrero o diputado. Ya una vez dentro, no se bebía más, sólo se conversaba y se bailaba, pero no música popular sino clásica. La que más me gustaba era El lago de los cisnes. En ese espacio tan lleno como un autobús a la hora punta, se improvisaban grupos que imitaban con una gracia tremenda los gestos mecánicos de los ballets rusos. El encuentro de artistas con profesores universitarios o boxeadores o representantes de comercio, daba una mezcla explosiva. Como el trago estaba limitado sólo a ese cuarto de litro inicial, no había violencia y la fiesta se convertía en un juego paradisíaco.

1 comentario:

  1. Has conseguido que lo viese, que lo viviese. ¡felicidades,gran texto!

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