Y la Vida al borde del precipicio.
Sentada, contemplando el horizonte, pensando sin pensar que pensaría en la nada.
Darse cuenta de que el tiempo se para a capricho del momento.
Escalofrío en la espina dorsal.
Recuerda olores, pero uno la revuelve entera.
Porque hay veces que el vaso no tiene fondo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario