Me comporto de forma rara.
La verdad es que ya ni me enfado cuando debiera...
Estoy tan acostumbrada a la decepción, a la dejadez...
Eso no es bueno, lo sé, pero ¿algo en esta vida lo es?
Me apetece escribir, pero el boli se le ha acabado la tinta.
Me apetece hablar, pero no me salen las palabras.
Todo se ve tan lejano...
Ojala sea un sueño.