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A la parte trasera.


-¡Tú, tú y tú!, a la parte trasera, ¡ahora!-
Primero el pie derecho.
Luego el izquierdo.
Saca una pierna.
A continuación la otra.
Baja un hombro.
El otro.
Se quita un brazo.
Luego, como puede, el otro.
Tira de la cabeza.
-Ahora, recomponedme.- Exclamo con voz deseosa y templada.

Rompecabezas.

Si me abres la cabeza encontrarás:
Todo aquello que viví.
Todo aquello que soñé.

Todo aquello que sentí.
Todo aquello que odié.


Todo aquello que sufrí.
Todo aquello que anhelé.

Si me abre la cabeza encontrará:
          El más profundo sentimiento.
          El más querido olvido.


          El más odiado beso.                             
          El más añorado tormento.                    

                          El más siniestro deseo.
                          El más apreciado engaño.

Si me abren la cabeza encontrarán:
               Pasajeros sin hogar.
Vagabundos sin llorar.

            Dueños sin portal.
Mujeres sin aval.

            Niños sin jugar.
Ancianos sin hablar.

Si me cierra la cabeza verá todo eso
 y 
mucho más.
O no...

Resumen.




Hay placeres.
Hay deseos.
Hay bombillas que se encienden y se apagan.

Escrutinio.



Sentarte delante de un espejo y mirarte.
Mirarte fijamente.
Mirarte como total, como cuerpo entero.
Mirarte como brazo, como mano, como pierna, como pie.
Mirarte como tronco, corazón, pulmones y estómago.
Mirarte a los ojos.
Mirarte al iris.
Mirarte a las pupilas.
Engullirte en ese abismo oscuro.
Y terminar disuelto en un mar de teorías. 
En un algo que alguien quiere explicar.
Explicar sin saber por donde empezar o por donde acabar.
Escrutinio.
Retorno del viaje.
Añorar aquello que nunca tuviste.

Fin.